10 formas de maltrato psicológico en una relación.

10 formas de maltrato psicológico en una relación.

En los últimos años se ha asumido de manera generalizada dos tipos de maltrato en el contexto de una relación, el maltrato físico y el psicológico. Aunque el primero siempre es más evidente, no ocurre lo mismo con el segundo, más sutil y desgraciadamente más frecuente.

De este modo, el maltrato físico implica también el psicológico. No así al contrario, ya que podemos observar muchas conductas no violentas desde un punto de vista físico, que tienen su manifestación en el plano de lo mental y emocional y que se expresan de la siguiente forma:

  1. Control de conductas rutinarias. La víctima, es sometida a un control que incluye el ámbito de los horarios, económico (tener que pedir dinero al agresor, darle cuenta de lo gastado, etc.),  el aspecto físico, donde la víctima evita ponerse determinadas prendas para no enfadar a su pareja, así como el control tecnológico (móvil y redes sociales).
  2. Dependencia social y familiar. La persona maltratadora se enfada si la víctima dedica un tiempo que considera excesivo a familia y amigos. El tiempo libre se restringe principalmente al exclusivo ámbito de la pareja.
  3. Ámbito sexual. Es común que la víctima mantenga relaciones sexuales no deseadas con el objeto de evitar el enfado de la parte maltratadora.
  4. Falta de empatía ante los problemas de la víctima. La persona que agrede psicológicamente, mantiene una posición egocéntrica en la relación, ocupando la mayoría del tiempo en la conversación y empatizando poco con la problemática o temas de conversación de la pareja.
  5. Los celos representan otra forma de control y posesión. Se suele establecer mensajes que van encaminado a que la víctima piense que no podría seguir adelante sin su pareja.
  6. Pruebas de amor. A menudo la parte maltratadora recurre al reto o a la prueba de amor como renunciar a cualquier situación que le reste tiempo o protagonismo.
  7. Humillación y falta de respeto que puede incluir agresiones verbales e insultos.
  8. Todo lo anterior, mina la autoestima y autoconfianza de la víctima, facilitando así más la dependencia hacia ésta.
  9. Doble cara. Este rol intransigente y posesivo del agresor con la pareja, no lo mantiene en cambio en su ámbito social general (como forma de evitar la reprobación de os otros), donde hay más comprensión, cesión y adaptación al contexto.
  10. Negación o arrepentimiento. Ante la queja de la víctima, la parte agresora suele responder con la negación de los hechos o en caso de que la situación sea muy evidente, con el arrepentimiento e incluso con la victimización o el chantaje emocional.

En cuanto a la frecuencia entre género de uno u otro tipo de maltrato hay discrepancias. Mientras muchos autores mantienen que el maltrato físico es más frecuente en hombres y el psicológico en mujeres, otros en cambios no ven diferencias significativas en cuanto a si el maltrato psicológico es más recurrente en mujeres.

En definitiva se hace necesario caer en la cuenta de la importancia de sensibilizarnos en esta modalidad de maltrato menos evidente y sutil que puede ocurrir en un momento puntual o continuado en una relación. Si bien el maltrato físico está claramente delimitado y censurado (afortunadamente) en el ámbito social, no ocurre lo mismo con el psicológico. Otro importante reto para nuestra cultura…

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